Las Landas sobre ruedas

Han tenido que pasar 36 años hasta que una servidora conociera Las Landas. Sí, ya sé que es un destino vacacional muy habitual en los veraneos vascos, pero yo nunca había catado las mieles de las playas del norte francés.

Para quienes sois asiduos a este blog, el objetivo del viaje era doble. Por una parte, celebrar mi cumple y también el de Luis. Y, por otro, probar cómo nos sentíamos a lomos de nuestras bicis en excursiones de unos cuantos kilómetros, porque a finales de julio nos iremos a surcar el carril bici del Danubio en Alemania.

Confieso que la bici me encanta pero el ciclismo como deporte me cansa sólo de verlo. Recuerdo las sobremesas de los calurosos meses de julio con el tour de Francia por la tele y os prometo que me salen agujetas de la nada. La imagen de Indurain dejando los higadillos en el Tourmalet me hacía preguntarme qué gusto le puede sacar alguien a sufrir tanto. Porque a mi lo que me gusta de la bici es la sensación de volar por mitad del campo, el vientecillo en la cara, el olor de un bosque, el bocata del almuerzo y la cañita de después. No me importan los kilómetros y sé que alguna cuesta tendré que subir, pero para mi la bici significa relax. Para los aficionados al ciclismo que estén leyendo estas palabras y se echen las manos a la cabeza, os comento que Luis me ha explicado con detalle los pormenores de este deporte, cocinado con curiosas y enrevesadas estrategias. Tampoco voy a decir que me encante de repente, pero sí que lo voy a ver de otra forma. Algo es algo… :)

De lo que sí estoy segura es de haberme enamorado de Las Landas. Acostumbrada a carriles bici de aquella manera, lo de Francia es el paraíso bicicletero, incluso si se trata de una pista de lo que ellos llaman VTT (nuestra mountain bike de toda la vida). Si estos deliciosos paseos los aderezamos con pueblecitos molones llenos de casas preciosas con fachadas cuajadas de flores, boulangeries en todas las esquinas y un camping en el que nuestro bungalow era como un casita de muñecas, donde hasta los croissants más normalitos sabían a gloria en el desayuno, que queréis que os diga…

Si alguno de vosotros todavía no conoce esta parte del planeta, os gusta la bici, el kir, el fromage y el pan rico, os lo recomiendo. Está cerquita, no me ha parecido nada caro (cada vez que pienso en la de euros que se nos han ido por los desagües de algunas pensiones de ciudades cercanas, me viene a la mente la famosa frase cinematográfica de Scarlett O’Hara: “Y juro por Dios que nunca más volveré a pasar hambre”) y cualquier rincón en el que pares parece sacado de un cuentito. Hala, ya tenéis una idea para las vacaciones :)

P.D.: La foto de esta entrada la colgamos en breve!

 

Una Respuesta a Las Landas sobre ruedas

  1. Elena!!!
    a mi también me encantan las landas! y las descubrí el verano pasado…
    Pero te recomiendo otro destino bicicletero: HOLANDA!!!
    gran descubrimiento para andar en bici, ver paisajes, disfrutar de lo chulo que lo tienen todo y del buen gusto de los holandeses! muy muy recomendable!

    Un beso guapa!

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