Horno Arguiñano: Cuando el pan se convierte en vocación

Como diría la canción, las palabras se quedan cortas :) El sábado pasado recibimos la visita de Eduardo Villar, propietario de Horno Arguiñano y panadero de profesión desde hace 22 años. Un hombre que, como muchas otras personas que conozco, dejó aquello que había estudiado para dedicarse a lo que le gustaba. Y le va muy bien, a tenor de los cinco años que han pasado al frente de la panadería que abre sus puertas en la Avenida La Paz de Logroño… ¡¡y de estos panazos que vende y que trajo a degustar durante el taller!!

Eduardo impartió un taller de elaboración del original Stollen alemán (que ellos han versionado para la venta) y de Torta de Aranda, en una versión original salada y otra dulce, donde el azúcar aporta una brillantez en la caramelización de la superficie de acabado profesional.

Cuando tienes la oportunidad de trabajar por unas horas con un panadero profesional te das cuenta de las diferencias reales entre hacerte tu pan en casa y pensar en un proceso de producción y venta. Eduardo es una combinación de ese pensamiento profesional con el de la experiencia del día a día. Seguramente si alguien que se dedica a la panificación profesional leyera este post pensaría que digo obviedades. Sin embargo, no deja de sorprenderme la capacidad de alguien como Eduardo para captar las diferencias de un saco de harina o de unas masas en función de si llueve, hace sol, hay niebla o nieva. Evidentemente, no es lo mismo hacer pan en invierno que en verano, pero amasar todos los días ha conferido a Eduardo ese sexto sentido para con el pan que le permite controlar un poco más el proceso.

Nuestros alumnos Errose, Arantza, Alicia, Paco, Tere, Mónica, Sonia y Maria Antonia compartieron sus experiencias panarras en nuestra mesa con un maestro del boleado y el formado a dos manos (cuánto nos queda por aprender:) ) y resolvieron sus dudas con un café, sus panes, aceite de oliva y una muestra de moscatel que acompañó a unos mantecados para quitarse el sombrero.

Un interesante taller al que, a buen seguro, le seguirán otros dirigidos por Eduardo, una fuente inagotable de conocimientos que también son aplicables a los que hacemos pan a pequeña escala. Porque este curso también nos sirvió para darnos cuenta de que hay muchas más personas que se han apuntado al amasado en el horno de casa. Y eso siempre es una buena noticia. Muchas gracias a todos los alumnos por su participación activa y, por supuesto, gracias a Eduardo por su disposición y por desvelarnos algunos de los secretos mejor guardados de los obradores. Siempre es un placer asomarse a otros hornos y a otra forma de hacer pan :)

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